Última actualización: 26. junio 2020

¡Hola! Qué gusto saludarte nuevamente. ¡Espero que estés muy bien!

En mi correo anterior te hablé de algunas estrategias que puedes usar para que tus hijos mejoren su autoestima y sean más seguros. Te insistí en la importancia de que uses con ellos frases positivas, de que les riñas menos y valores todos los esfuerzos que hacen por mejorar.

En mi newsletter de hoy, te explicaré qué opinan los sicólogos de las “mentiras piadosas”. ¿Preparada/o para sorprenderte? ¡Vamos allá!

Como todos sabemos, las denominadas “mentiras piadosas”, aunque aparentemente sean menos graves o causen menos daño, siguen siendo mentiras. Y, en mi experiencia con niños, he descubierto que es demasiado importante enseñar a nuestros hijos a distinguir entre lo que es cierto y lo que es falso.

PARA REFLEXIONAR:

Aunque se hable de “mentiras piadosas”, las mentiras nunca serán buenas o deseables… En eso estamos de acuerdo casi todos. O, ¿a quién le gusta que le mientan? Además, a pesar de que ciertas mentiras traigan menos consecuencias negativas que otras, siguen siendo mentiras y en algún momento pueden causar daño.

También me he dado cuenta de que los niños cuando empiezan a mentir (más o menos a los 3 años) son muy pequeños y no entienden todavía lo que significa decir mentiras. Por eso, los sicólogos recomiendan que no se les castigue severamente, sino que, se les explique qué es una mentira.

Ahora bien, todos los padres nos cuestionamos sobre el porqué nuestros hijos nos mienten. Y para que te quedes un poco más tranquilo/a y no pienses que siempre lo hacen porque no confían en ti, te expongo algunas razones por las que los niños mienten:

Pueden hacerlo de forma espontánea. Esto se debe a su facultad creativa para inventar historias. ¡Los más peques no suelen distinguir claramente la realidad de la ficción!

Por vergüenza, por “tacto” o por alardear. Las causas varían según la edad y las circunstancias… A veces mienten para encubrir a sus pares.

Por miedo a nuestras reacciones como padres. Generalmente, se trata de una estrategia para evitar los castigos. Quieren esconder un error no intencionado, evitar sentirse humillados o proteger su intimidad.

Para conseguir un placer ilícito o disfrutar de ciertos beneficios. En ocasiones, pueden inventar algo para ganar un premio, obtener una salida, etc.

A lo largo de los años, después de tanto compartir con niños, he aprendido que los más pequeños a veces mienten porque creen estar haciendo algo bueno. ¿Qué hacer entonces para enseñar a nuestros hijos a decir la verdad? Te diré qué puedes hacer si tu hijo te miente:

No te enfades en exceso. Explícale porqué debería decir la verdad.

Nunca le digas: ¡“mentirosa/o”! Al contrario, dile: ¡sé que puedes decir la verdad!

Evita amenazarla/o. Si no cumples lo que le dices, percibirá que les estás mintiendo y hacer él/ella lo mismo. Y es que… ¡los niños se sienten traicionados cuando descubren que sus padres les han mentido!

Explícale con claridad las diferencias entre una verdad y una mentira. Busca un momento de calma para sentarte a hablar con tu hija/o, aunque sea muy pequeña/o.

Y aquí te dejo la clave del día: No exijas a tus hijos que hagan lo que tú no haces. ¡Qué tus hijos te vean decir la verdad!

Sé que no es fácil… a veces nosotros mismos decimos “mentiras piadosas” a nuestros hijos. Déjame recordarte algunas:

1- Cuando fallece un ser querido. Se oculta una verdad difícil de asimilar con frases como “se ha ido de viaje” o “tú no lo ves, pero sigue con nosotros”. Aunque se pretende hacer más digerible la situación, puede llegar a hace más daño porque los niños tarde o temprano descubren la verdad.

2- Cuando llega la Navidad o en momentos de cambio. ¿Recuerdas cuando descubriste que Papá Noel o el Ratón Pérez eran una fantasía inventada por tus padres para “hacerte más feliz”?

Finalmente, quiero insistirte en algo: a veces nuestras actitudes de enfado exagerado, sin tener en cuenta las circunstancias o situaciones por las que mienten nuestros hijos, hacen que los niños sigan mintiendo por miedo a nuestras reacciones desmedidas cuando ellos se equivocan.

Así que, trata siempre de separar las mentiras del acto o situación por la que están mintiendo. No es lo mismo que tu hijo derrame un líquido de manera no intencionada y mienta por miedo al castigo, a que tu hijo lastime a alguien y mienta para encubrir su acción. ¡Piensa bien antes de hablarles y corregirlos!

¡Qué lástima!, ha llegado la hora de despedirme. Pero te escribiré pronto… En mi próxima newsletter te revelaré los secretos para fomentar el respeto en los hijos.

Y aquí te dejo un enlace que puede interesarte… jugar con tus hijos tiene todos los beneficios. Si confían en ti, te mentirán menos.

¡Hasta pronto! Cuídate mucho.

¿Por qué puedes confiar en mí?

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